domingo, 18 de noviembre de 2007

DE MIS INFANTILES ANDANZAS

En un lugar muy escondido, donde un viejo prócer de nevado rostro halló la meta de su vida, había y hay una casa de campo, que fue cuna y solar de mis ascendientes. Allí vieron la luz mis abuelos y mis padres, y conocieron las asperezas de la vida; gozaron las dichas y sufrieron las desventuras.....
Y en aquel lugar muy escondido, donde hay una mística iglesia de severo retablo y campanas de bronce, un cura octogenario, respetable y profético, y un solariego casón de mis pasados, hay también un sendero solitario, río, poblado de arbustos corpulentos, llenos de inscripciones, de nombres y de recuerdos..... También hay una charca de aguas muy quietas, donde miré una vez la luz del sol y el azul del firmamento, transportando mi pensamiento a otros días lejanos. Y oí muchas esquilas, el incesante balar de las ovejas y las voces perdidas del pastor, que corrían por aquellos contornos para sonar el eco en las tapias del casón. Y vi en las aguas quietas el teatro de mis infantiles andanzas. Las praderas verdes, el agua de los arroyos y los frutos admirables que mis manos insensatas de niño arrojaban al espacio para manchar el rostro de los zagales, mis servidores. Mas se fue ocultando la luz del sol sobre la niebla invernal, y mis ojos vieron en las aguas quietas de la charca el reflejo del nebuloso cielo y las ramas desnudas, esqueléticas, de los arbustos llenos de inscripciones, de nombres y de recuerdos..... Se fue acallando el balar de las ovejas, el tintineo de las esquilas y las voces perdidas del pastor; sonó el clamor de las campanas, empujó el viento suavemente las ramas de los viejos castaños y una brisa leve escalofrió mi cuerpo todo, tensionando el cordaje de mis nervios. ¡Otros recuerdos! Así tocaban las campanas cuando llevaban el cuerpo frío de mi padre por el mismo sendero....
Una rama al caer ondeó las aguas de la charca. Volví a la realidad y ahogué en el pecho un suspiro y con él esta frase:
Charca......, sendero......, floresta......
¡Naturaleza, tú hablas!

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