MIENTRAS LAS CORTES APRUEBAN...
JUBILO JUSTIFICADO
Ayer, las ondas de Radio Nacional de España nos trajeron la alegre noticia de que las Cortes Españolas habían aprobado el Plan de Ordenación Económico Social de la Provincia de Jaén, plan que tan directamente y por partida triple tanto afecta a esta comarca de la Loma y muy especialmente a este rincón, que tan olvidado estuvo siempre por aquellos gobernantes de urnas y comicios, atentos solo a la recolección de votos más o menos populares, más o menos forzados, adquiridos a veces a precios elevados, pero siempre irrisorios e innobles. ¡Urnas y comicios! ¡Feria de conciencias, que acabó sembrando sobre las tierras de España el recuerdo imborrable de tumbas y cruces!
Hoy la cosa es otra; muy otra. El glorioso y providencial Caudillo, por la gracia de Dios, padre de los españoles, que en horas de dolor supo empuñar su espada victoriosa para teñirla en sangre de traidores e impíos ha trocado la espada por el arco del amor y en estas horas de paz, de la paz bendita de España, de nuestra paz , de la paz “Franquista” de más acá de los Pirineos, dirige sus dardos embalsamados de justicia hacia todos los rincones de España, marcando las huellas imborrables y hermosas de sus impactos bienhechores. Y allí donde las consecuencias de las viejas normas políticas sembraron el recuerdo horrendo de tumbas y cruces, allí, donde la sangre de nuestros muertos marcó la tierra con la púrpura de sus heroísmos o de sus mártires elevan un día y otro los gigantescos cenotafios de las grandes obras de ingeniería para mayor honra de los muertos y bienestar de venideras generaciones. Y un día son Belchite y Brunete surgidas de sus propias cenizas y otro, las zonas regables de Montijo y otro, las factorías de escombreras y las obras hidráulicas del Alto Aragón y el fragor laborioso del Instituto Nacional de Industria; y el de la Vivienda; y el de Colonización; y el de Investigaciones Científicas...y el pabellón de España flameando triunfante sobre la industria del automóvil en los propios Estados Unidos...
¡ Valle de los Caídos! ¡Gigantesca obra espiritual que admirarán los siglos venideros! ¡Templos y Catedrales que elevan al cielo las agujas de sus cúpulas para mayor gloria de Dios. ¡Ecos de paz laboriosa y gallarda que cruzan las fronteras y avanzan más allá de los mares, anudando brazos fraternos por rutas imperiales que marcaron antaño nuestros soldados y nuestros místicos!.
¡Lástima grande, que no haya alcanzado España todavía el grado de madurez pacífica necesario para ofrecer garantías de paz a los pueblos del mundo!
¡A esos pueblos de las guerras frías, de los armisticios kilométricos, de las autonomías coloniales, de los gobiernos de repetición, de las democracias libres entre telones de acero!
Hoy tema de júbilo este rincón de España. Los dardos bienhechores del caudillo han llegado hasta aquí. Los ecos de las músicas, de los cohetes, de los vivas y de las campanas se elevan para unirse a esos otros ecos de paz que cruzan las fronteras y avanzan más allá de los mares.
Las promesas del caudillo, van cumpliéndose paso a paso. Aguas, Ferrocarril y riegos serán una realidad no muy lejana.
Temperamentos impacientes, (impaciencias humanas peculiares a los españoles, de suyo vehementes) quisieran ver las cosas hechas al fogonazo, sin comprender que las grandes empresas precisan de grandes preparaciones. Pero hasta los más pesimistas, los más escépticos han participado hoy de la sana alegría del pueblo.
Hace dos años, en estas mismas columnas, al final de mi artículo titulado “Una emoción que no se olvida” decía: “ ¡Villacarrillo, estás de enhorabuena! “ “Surge et ambula” “Levántate y anda... y no olvides estos momentos de emoción, de una emoción que no debe olvidarse nunca y que será para ti muy pronto fecunda en obras, en realidades”
Todo llega y el tiempo siempre da o quita la razón. Cuando esperábamos en las prisiones, impacientes, la hora de la liberación, creíamos que no llegaba nunca, pasaron tres años y llegó. Hoy hace catorce años que nos liberaron y llega también hasta nosotros el fruto de aquellos sacrificios, que en nosotros, (los que si bien tuvimos la honra de padecer cautiverio, no llegamos a la dicha de ofrendar nuestras vidas) es un motivo de júbilo muy justificado. El tiempo no cuenta, y hoy, como ayer vuelvo a repetir: ¡Villacarrillo, estás de enhorabuena! “ Surge et ambula” ¡¡Alégrate!! Con alegría sana de español actual; que nunca, como ahora pudo un español tener un júbilo tan justificado.
domingo, 18 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario