domingo, 18 de noviembre de 2007

UNA CARTA MUY ESPECIAL y CUATRO CARTAS PARA CUATRO OCASIONES

Creo necesaria la inclusión de esta carta que aunque no es obra de nuestro progenitor sí fue dirigida a él unos años después de su muerte por su hija Mari-Carmen, está sin fecha pero calculo que fue escrita a finales de los años 70.

A mi padre

Voy a hacer lo que siempre he hecho al regreso de las vacaciones. Te voy a escribir una carta; hoy más que nunca necesito hacerlo. ¡Son tantas cosas las que quisiera contarte!.
Hemos vuelto a Mogón, ese pequeño pueblecito andaluz que tanto te gustaba y me he sentido cerca, muy cerca de ti, talvez como no lo estuve nunca cuando te teníamos con nosotros. Mi primer saludo, al llegar, fue para ti. Desde la carretera, cuando vi el cementerio, mi pensamiento voló a tu lado y te imaginé sentado bajo la higuera, como tantas veces lo habías hecho, mientras nos esperabas. ¿Sabes? ya no está, tampoco la casa donde te vimos por última vez. Todo ha cambiado. Aquella preciosa alameda es ahora “El paseo de la Alameda”, con pequeños chalets a un lado y otro y un paseo en el centro, varias acacias y tan solo cuatro o cinco álamos de los de entonces, como una vieja reliquia del pasado junto al nuevo puente, solo para peatones que cruza el Guadalquivir. Nuestro perrillo “Buchichi” ya no tendría que tirarse al agua ni cruzar el río a nado porque no hay barquero que le pida la “perra gorda” por el viaje.
Comimos en el “Bar Manolete”, Rosario nos puso la mesa en el mejor sitio del comedor; junto a mi plato un pan, no pude resistir la tentación tomé mi mano izquierda poniéndolo de canto y con la punta del cuchillo hice en el centro la señal de la Cruz. De nuevo te sentí a mi lado. ¡Eras tú quien guiaba mi mano!.
Fuimos al cortijo ¡Nuestro pequeño cortijo! ¡Si vieras como está!. El tiempo tampoco ha pasado en vano para este trozo de tierra que medio se ha llevado el río. Vimos la charca, donde nos bañábamos, las piedras, donde tomábamos el sol como los lagartos, los árboles frutales, secos, caídos hacia el río al borde del terreno que formaba la huerta. La carrasca, que había delante de la casa, ésta ha desaparecido. ¡Otra vez tu recuerdo! Tu voz, cantando “El Guitarrico” a pleno pulmón, recitando tus poesías y contándonos tus aventuras, bajo la luz de la luna. Aquella noche que nos sacaste de la cama para que viéramos el maravilloso espectáculo de los pescadores nocturnos, que iluminaban con sus antorchas el cauce del Aguacebas. La tormenta, que nos obligó a salir del agua por miedo a una riada. Nuestras excursiones al molino de Pedro “El Civil”. El camino de “El Saladillo” por donde viniste una noche vestido de fantasma, para asustar a Jesús. Tus bromas, tus risas viendo nuestros juegos en la era, antes de acostarnos. Nuestro silencio, escuchando a Pepe que, con su bandurria, tocaba “El Sitio de Zaragoza”, desde la presa. No sé que extraño imán tiene este trozo de tierra que, hasta tus nietos, los que ni siquiera te llegaron a conocer, se sentían atraídos por su encanto.
Hicimos una excursión por la sierra de Segura y Cazorla, pasamos por el embalse de “El Tranco”. ¡Que hermosos recuerdos me traen ese lugar! Aquel amanecer entre montañas. La misa de campaña en el campamento de la O.J. Los chicos con sus boinas rojas, corriendo entre los pinos. El toque de oración al caer la tarde. La bandera deslizándose por el mástil hasta ser recogida con veneración. ¡También esto ha cambiado! En algunos lugares de España no la quieren y la ultrajan. ¿Qué sentiría tu corazón, que tanto amó a su Patria?
“El Chorro”, fue otra de nuestras excursiones y viendo su embalse recordé los pueblos secos, que ahora abastecen sus aguas gracias a tu proyecto que entonces no agradecieron y digo entonces, porque ahora, después de 24 años de tu muerte he podido escuchar con alegría y satisfacción: “A tu padre le deben estos pueblos lo que son ahora, sin la traida de agua que él proyectó, no hubieran progresado como lo han hecho”. ¡Menos mal! No hay ninguna calle con tu nombre, pero tu nombre no se ha olvidado.
Hemos estado en el chalet ¡con piscina y todo! ¡Te imaginas esto en aquella pequeña aldea que fue Mogón?. Es de la hija de Manolete, su hermano nos llevó al cementerio con el coche. No pude acercarme hasta tu tumba, por la consabida barrera arquitectónica que nos impide a los “minusválidos” llegar hasta donde queremos. hay tres escalones que dividen el cementerio en dos partes. Mamá y José se acercaron, Miguel se quedó a mi lado para rezar juntos una oración. Me dijeron que alguien debía haberte puesto flores, que estaban ya secas. Después supe quién había sido: Concha, la de Marcelo y su vecina María, suben de vez en cuando, lo limpian, lo arreglan y te llevan flores.- ¡Pobre Don José!- me decía María- ¡Está tan solito aquí!. Pero no; no estás solo, ya lo ves, te recuerdan y te siguen queriendo, a pesar de los años que han pasado. Y tu estás ahí, lejos del bullicio de la Ciudad, en la paz del campo.
¡Cumplimos tu deseo! Me hubiera gustado volver, pero como no podía, el último día que estuvimos, le pedí a Miguel que me bajara el escalón de la acera y me fui sola a dar un paseo y, allá, al otro lado del río, en lo alto se veía la Iglesia vieja y el cementerio. Detuve la silla de ruedas y recé un padrenuestro, después te dije adiós, lo mismo que ahora al terminar esta carta:
Hasta que Dios quiera que volvamos a encontrarnos, Papá.Te quiere, tu hija Mari-Carmen


CUATRO CARTAS PARA CUATRO OCASIONES


Carta a mi hermana Eloisa


Villacarrillo, 16 de Abril de 1.939
AÑO DE LA VICTORIA




Queridísima Hermana: Hoy recibimos tu carta fecha 13 y con ella la alegría que puedes suponer. Comprendo vuestra intranquilidad porque yo también la he tenido sobre todo durante los últimos momentos, cuando recibíamos noticias de la sublevación comunista.


Comprenderás el porqué de mi silencio durante 18 ó 20 meses de prisión. No quería que recibieras carta de tu hermano preso ni que tu me escribieras a la cárcel; por eso decidí guardar silencio y esperar un día y otro, uno y otro mes, con toda la paciencia que Dios nos ha dado durante el maldito movimiento ó dominio rojo.
No se como contarte lo ocurrido porque necesitaría cien pliegos de papel y no tendría bastante; pero en síntesis, y sin perjuicio de hacerlo de palabra, tan pronto como me sea posible, te contaré los más salientes detalles de nuestro infortunio.


Estallado el movimiento mi intranquilidad en este pueblo no tuvo límites al estar tan cerca de Baeza donde mis actuaciones en las filas de Falange fueron de todos conocidas. Cada vez que me traían noticias de la muerte horrorosa de mis mejores camaradas y en número incalculable, esperaba el momento en que aparecieran en casa milicianos de Baeza en mi busca, como procedieron a la busca de otros muchos que se hallaban a cientos de kilómetros y bastante menos significados que yo. Ha sido verdaderamente milagroso que haya salvado la vida pues hasta los últimos artículos míos publicados en la Provincia de Úbeda que a los tres años han resultado una profecía de la guerra, han pasado desapercibidos y solo fui objeto de una insignificante acusación de la que pude fácilmente defenderme ante el famoso Tribunal Popular. Como sabes, me defendí incólume los primeros meses hasta que al fin alguien que me conoció dio el soplo al Frente Popular y éste pidió informes a Baeza. También la Providencia iluminó ó mejor dicho veló los sentidos de quienes informaron para que el informe se redactara en forma tan suave que no apareciera en él nada referente a Falange pues de haberse recibido informe verídico no escribiría estas líneas. Un Ángel de la Guarda debió en cada momento velar por mi. Pues bien, me detuvieron, me trasladaron a la Prisión provincial de Jaén y allí he estado hasta que la guerra ha terminado.


De mi vida en la cárcel hay mucho que contar; calamidades, hambres, miserias, vejaciones y horrores a tal extremo que han hecho enloquecer mi corazón ¿qué razón tuvo quién dijo que en el yunque de la adversidad se forja el espíritu de los hombres! y por último, el día 23 de Diciembre pasado caí en cama (mejor dicho en petate) con fiebres, al parecer intestinales que obligaron a los médicos a trasladarme al hospital, claro que en calidad de detenido, en donde he estado en cama 63 días con el tifus a punto de morir. No quise que te lo dijeran por no aumentar tus penas, curándome (gracias a Dios) y prolongando mi convalecencia hasta el día 28 de Marzo fecha en que salí.


Durante mi permanencia en la cárcel ¡como no! organicé en unión de otros dos buenos camaradas la Falange de la cárcel y tuvimos montados servicios de espionaje que en diversas ocasiones dieron muestra de nuestra labor. En constante contacto con la calle dábamos y recibíamos noticias de todo por medio de enlaces que teníamos en el personal de vigilancia y en la Guardia de Asalto, organizando la calle y hasta algunos pueblos y espiritando a la gente para el momento oportuno lanzarnos todos a la batalla final. Así las cosas el día 28 a las nueve de la noche, el Hospital Militar, en una de cuyas salas estaba yo cayó en poder de Falange consiguiendo las dos escuadras comprometidas desarmar a la guardia, encerrarla en unión de los mandos rojos, y darnos libertad al grito de ¡Arriba España! bajo la consigna Paz y Fé y desarmando a los guardias de asalto que me custodiaban los cuales a su vez quedaron detenidos. Del Hospital me trasladé al estado Mayor del 9º Cuerpo del Ejército Rojo en donde en unión de mis otros cinco camaradas que constituíamos el mando de Falange de Jaén tomamos las medidas necesarias para apoderarnos del mando militar y asegurar la tranquilidad en la Plaza antes de la entrada de las tropas de nuestro Glorioso Caudillo.


Estábamos en libertad, pero las tropas que habían de liberarnos estaban a más de 50 kilómetros de nosotros y por tanto cualquier desatino hubiera podido costar centenares de vidas. Nos repartimos el trabajo y la responsabilidad de aquellos momentos críticos y decisivos y fuimos cada uno a cumplir nuestra misión. A mi me correspondió la Comandancia Militar y tan pronto como me apoderé de ella cogí el teléfono y empecé a ordenar servicios a garantizar las entradas a la Ciudad a guarnecer los controles a garantizar el orden en el interior y a las dos de la madrugada era Jaén un hervidero de almas que aclamaban a nuestra España y a nuestro glorioso Franco. Patrullas formadas de falangistas secundadas por espontáneos recorrían las calles golpeando las puertas, haciendo levantarse de las camas a los vecinos obligándoles a engalanar los balcones con banderas, colgaduras, colchas, mantones de Manila, sábanas, plantas y flores al mismo tiempo que las brigadas de investigación practicaban numerosas detenciones de dirigentes políticos y militantes destacados, logrando a las pocas horas, el hermoso amanecer del día rebosante de paz. Poco después 50 camiones requisados marchaban a establecer contacto con el verdadero Ejército Español para decirle al General
(Borbón ??...ilegible), Jefe del Ejército Sur que Jaén estaba con él por Dios y por España. Simultáneamente la estación EAJ-61 de Radio Jaén lanzaba a las ondas la gran noticia de hallarnos al servicio del caudillo y los teléfonos de los pueblos funcionaban comunicando con las alcaldías invitando a la rendición y obligando a los Alcaldes a entregar el mando a personal de confianza. A las nueve de la mañana hablaba yo con Úbeda que tenía establecido contacto con Villacarrillo rogándole al camarada Pascual Iniesta Jefe de Falange e asumió el mando en dicha localidad que dijera a casa cómo y donde me encontraba yo, y a las cinco de la tarde hicieron las tropas su entrada triunfal en Jaén al grito de ¡FRANCO! ¡FRANCO! ¡FRANCO!. Un momento de silencio absoluto y solemne dio remate a la gloriosa epopeya, a los acordes del himno Nacional con una emoción que jamás olvidaré. Estábamos totalmente salvados.


Continué en Jaén al servicio de Falange hasta el día 4 en que me vine y abracé a mi mujer y a mis hijos con la alegría doble de la libertad y de la victoria. Y aquí sigo con la camisa azul y con el yugo y las flechas sobre mi corazón, cara al Sol, sirviendo a mi causa en la Jefatura Local de esta Falange.


No tengo para que contarte el cuadro que encontré en casa. Rosa y los chicos hambrientos, desnutridos, descalzos, los muebles destrozados, la galería desmantelada convertida en alcoba y comedor y todo a la vez porque los rojos, villanos y cobardes, perversos y canallas, metieron refugiados a montones en nuestra casa, hicieron registros requisaron materiales, lámparas y todo el material fotográfico y bloquearon a esta inocente familia, sitiándola por hambre y colmándola de vejaciones, y todo por haber tenido su padre la dicha de servir a la Patria.


Pero... ¡ya pasó! y ahora... a seguir luchando para completar la obra emprendida, a olvidar el infortunio que ni importa ni interesa a seguir las rutas de nuestro destino histórico ¡Siempre! bajo el signo imperecedero de la Cruz y al grito de ¡¡VIVA FRANCO!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!


En cuanto a ti hermana de mi alma ¿qué he de decirte? No son las palabras a las que corresponde demostrar la gratitud. Dime; pídeme; ordéname, en la seguridad de que serás obedecida. Tu tienes la palabra, tu que tanto has sufrido por nosotros, tu que supiste ganar el título honroso de madre de todos , que tanto has sufrido por tus hermanos y por tus sobrinos, tú a quien las amantes inquietudes de tu corazón, jamás bien ponderado, pusieron nieve en tu cabeza y surcos de amargura en tu rostro, ¡pide!, ¡ordena! ¡dispón de nosotros! que nuestra mayor alegría, nuestra mayor satisfacción del deber cumplido, será complacer tus deseos, si con ello logramos tu felicidad en los días que te queden de vida. Orienta mi vida, si te place, ven a nuestro lado ó llámanos al tuyo, y ¡nunca jamás! ya nada ni nadie nos vuelva a separar, hasta que Dios quiera disponer de nuestras almas.


Y nada más Eloisita , hermana del alma, corazón de nuestros corazones; gracias a Dios por nuestras alegrías; besos, muchos besos para nuestra hijita, que tan bien supiste guardar y para ti y un abrazo interminable de tus hermanos y sobrinos que te quieren con locura.


Pepe y Rosa


PRIMERA COMUNIÓN

Villacarrillo, 15 de Julio de 1.943


Queridísima Churrucutiti: Son las dos y me estoy cayendo a “cachitos” pero...
¿que no hará tu papaíto por la Churrucuttiti? de Papá? Tu no sabes la alegría tan grande que me ha dado el saber que has tomado la comunión. Ya gracias a Dios has recibido al Señor y con El en tu cuerpo estarás libre del enemigo y serás buena, cariñosa y sobre todo humilde pues el vicio más horrible y pernicioso de la humanidad es la soberbia.
¿Tu no serás vanidosilla, verdad? y mirarás a todos los demás como hermanos tuyos ¿no es así? Acuérdate, hija mía de nuestro gran Francisco de Asís cuando decía “hermano lobo”. Para ti, como para El todos deben ser hermanos tanto más, cuanto más humildes son; los pobres, los desvalidos, los raquíticos, los feos, son más hermanos aún que los ricos, los poderosos, los sanos y los bellos porque a estos Dios los dotó de dones que alegran la vida terrena mientras que a aquellos los privó de la felicidad terrenal y siendo elegidos de Dios los que sufren, amándolos, se honra a Dios.
Por eso Niñez de mi alma, en este día tan hermoso y de tanta dicha para ti te recomiendo que practiques con fervor pasional la virtud de la humildad porque siendo humilde no llegarán a ti ninguno de los demás vicios que azotan a la humanidad. Bueno; ahora, hablando de otra cosa, en la exposición tengo cinco o seis retratos tuyos a cual más gracioso y cuando llego por las mañanas le digo en voz alta a aquel de busto que tiene aquella sonrisilla tan graciosa y tan angelical; ¡buenos días “Churru”! y parece que me das los buenos días y algunas veces ¡Ay! ¡Se me saltan las lágrimas! ¿Verdad Churru que tu te acuerdas mucho de tu papaíto? ¡Verdad que no me has olvidado? ¿Verdad que me quieres mucho, mucho, mucho? El día que te vea, te voy a dar un abrazo y un beso que te vas a acordar de el mientras vivas.
Dios quiera que pronto pueda daros la sorpresa. En fin, en otra seré más extenso aunque no pueda ser más expresivo. A Dios, pues, y ahí (dibuja unos labios) ahí van los labios para que te den todos los besos que quieras de tu papaíto.


PRIMER TRABAJO


Villacarrillo,5 de Enero de 1.945


Querida hija Mari-Carmen: ¡Ya no eres Pili
Vas a entrar en las filas de los productores y esta es mi mayor alegría. No olvides el punto 16 de la Falange y piensa que en la vida del trabajo el camino más seguro es el que marca el cumplimiento del deber . Guiada por este sentimiento lograrás un seguro triunfo en todos tus actos.
Y ahora no olvides jamás entiéndelo bien ¡¡¡Jamás!!! que cuanto tengas y seas se lo debes a tu tía a la que habrás de venerar mientras vivas. Hasta ahora marchas bien ¡que no me des nunca el disgusto de recibir la primera queja de tu tía! Mi mayor confianza se cifra en la obediencia y sumisión que todas vosotras tengáis a la tita porque sé muy bien que todo su amor es para vosotras y os habrá de llevar siempre por camino firme y seguro. Un favor os voy a pedir: En la calle del Buen Suceso está la capilla de San José de la Montaña ante cuya imagen rezamos tu madre y yo el primer Padrenuestro después de casados; id las tres con la tita una mañana (la primera que podáis) dadle las gracias en nuestro nombre y poneros bajo su divina protección. No os abandonará. A mamá y a mi no nos ha abandonado nunca. Y tener presente que no está la dicha en la felicidad y bienestar de este mundo sino en vivir en esta vida con la conciencia ajustada al Santo amor a Dios. ¡Que no tengáis jamás que arrepentiros de nada! Una conciencia limpia vale más que todas las riquezas del mundo.
Y nada más, besos a todas, y un abrazo muy apretado, con toda la emoción, la alegría y el cariño de tus padres.


Rosa y pepe


PROSIMO MATRIMONIO

Villacarrillo,22 de Enero de 1954


Mi querida Finiquilla: Primero, felicidades por tus...Bueno; es peor contar y lo del cuento lo dejaremos para otra ocasión y... a otra cosa. Ya me voy enterando por las cartas cortesanas que estas jugando a las casitas y que estas preparando cosas y más cosas para hacer el nido ¡Vaya golondrina que estas hecha! Dile al golondrino de José Miguel que aunque aún no le conozco sé por referencias, no vuestras, que de las vuestras no hago caso, sino de mi hermana y vuestra tita Eloísa, que es un buen chico y que te quiere y yo se lo agradezco y espero que ni tú ni él daréis motivos para dejar de quereros y llegaréis a ser una simpática pareja y seguiréis jugando porque lo mismo que Calderón de la Barca decía que “La vida es sueño” yo digo que “la vida es juego” que empezamos a jugar con el sonajero y acabamos jugando con la “cayada” empezamos a jugar que montamos en bicicleta, con el arco y acabamos jugando a que atravesamos continentes en el “Costelation” y así con el sable y el tambor pasando por la metralleta hasta llegar a la de “hidrógeno”. Si; todo en la vida es juego y además un juego divertido. Este es el secreto de la felicidad; recibir con alegría o con resignación lo bueno y lo malo que Dios nos dá. En la tierra solo estamos para jugar. Lo serio está arriba en las alturas donde únicamente reside la verdad. Y así, vosotros, que empezáis a vivir, no olvidéis las máximas de este abuelo que ha vivido la vida que Dios le dio con la alegría que se reciben las cosas de Dios, es decir, las cosas que se reciben del amor supremo, de ese amor que está por encima de todo y seguid, seguid jugando a las casitas y a los matrimonios y a los papás y a las mamás; y a los abuelitos, como estamos mamá y yo jugando ahora ¡Jugad! Jugad siempre pero sin olvidar que en la vida, aunque todo es juego, también hay juegos prohibidos, tales como el egoísmo , la intolerancia, la deslealtad, la imprudencia, la ira, la soberbia, el orgullo, la envidia... ¡Jugad! pero jugad sencillamente, sin complicaciones, como jugabais con el primer juguete, el sonajero, que hacía ruido, pero no hacía daño; que vuestros juegos produzcan siempre ruido alegre, ruido de sonajero, pero que no hagan daño; eso nunca, para no hacer daño nada hay como la reflexión. La reflexión es un juguete como aquellos autos chiquitines que llamaban “inocae” que llegaban al borde del precipicio y retrocedían. La reflexión es el freno hidráulico potente y eficaz que le evita muchos tropezones a la conciencia.
No os montéis nunca en el autito de la vida sin antes vigilar el freno de la reflexión. Y lo mismo que al recibir una muñeca lo primero que le buscáis es la cara, porque es lo más bonito que tiene, buscar en las cosas de la vida el lado bello, el lado bueno que os inspirará amor y huid del lado malo que os inspirará tristeza y odio. Si alguna vez sentís en vuestras puertas los aldabonazos del mal, abrid con la cara sonriente y decid; -“Bienvenido seáis señor”- porque es un huésped de Dios y no olvidéis nunca que los elegidos de Dios no fueron nunca los más felices de la tierra.


Jugad a que vivís y no olvidéis que en este juego de la vida habréis de llevar vuestra conciencia a Dios como un presente tan delicado y sutil que el menor traspiés, puede convertirlo en ascuas del averno. Obrad siempre con el corazón, aún en perjuicio propio; pensad siempre bien aunque os equivoquéis y pensad siempre que la materia termina en la sepultura y el espíritu dura toda una eternidad.
Y basta de juegos, Finiquilla, que ya te veo con la cara triste y dos perlitas en los ojos, como yo cuando te escribo; pero las lágrimas también son juguetes ¡sabes cuales? pues son los pilotitos que asoman al exterior para decir a los demás que dentro hay un alma.
Bueno, ya ves que te escribo jugando al papá que escribe a la hijita, nada menos y nada más (como dicen por la radio) que cuatro cuartillas dobles; a ver si tu correspondes y me cuentas muchas cosas y ahora un encargo: dile a la tita que mañana la escribiré a ella una carta de mentirijillas contestando a la suya para jugar un rato “a los trastos viejos”.


A todos muchos besos, a José Miguel un abrazo paternal y fraternal (paternal por lo que pueda ser y fraternal por camarada y hermano de nuestro Señor)
con un ¡Arriba España!, un ¡Franco! ¡Franco! y un ¡Gibraltar! ¡Gibraltar! y para ti, muñeca, una cajita de bombones, llena de besos de tu papá de juguete.

























































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