UNA TRADICIÓN QUE SE REANUDA
Es peculiar y legendaria en muchos pueblos de España la tradicional y hermosa costumbre de repartir entre los pobres el pan bendito de Cristo el día de la Cruz.
En general, en todos los pueblos que conservan esta bella tradición, se revisten las ceremonias de una gran solemnidad que le imprimen una espiritualidad verdaderamente admirable. Hay pueblos, en la que no se conforman con la nueva práctica de la caridad, sino que aportan a los actos, en unos lugares, el tipismo, llevando el pan bendito los propios donantes a lomos de sus mulos, enjaezando con las más vistosas y antiguas guarniciones y llevados del ronzal por ellos mismos, también ataviados con los trajes típicos del país; en otro, a la virtud de la caridad acompaña el sacrificio o la penitencia, llevando a cuestas, los sacos del pan hasta el lugar donde ha de ser repartido y en otras subastan los puestos de las andas del Santísimo Cristo, llegando a pujar a veces fabulosas para contribuir de este modo al mayor esplendor de la fiesta y a la mayor caridad para los que han de menester.
Villacarrillo, cuya profunda catolicidad tuve ocasión de conocer en los momentos más difíciles y peligrosos para la cristiandad, contemplando con satisfacción, en aquellos primeros momentos de la revolución marxista, como, en cualquier escondido lugar, los sacerdotes que, milagrosamente escaparon del cautiverio o de la muerte, administraban la Santa Comunión, el matrimonio o el bautismo, con peligro, sacerdotes y fieles, de sus propias vidas, practicaba también esta bella costumbre tradicional de repartir el pan bendito de Cristo, que causas ajenas a la voluntad de los buenos católicos le obligaron a interrumpir unos cuantos años; pero ahora por la iniciativa de la Real Archicofradía del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, que tan dignamente preside nuestro entrañable amigo el honorable Juez Comarcal don Leopoldo Rubiales, esta bella tradición se ha renovado, con el laudable propósito de todos, de imprimir a la fiesta el mayor esplendor, la espiritualidad y el rango que corresponde al mayor honor y gloria de nuestro Excelso Patrón el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, y ayer, día de la Santa Cruz, Villacarrillo tremó de júbilo, testimoniando con su presencia entusiástica una fe y un fervor que lo vuelven a elevar a la altura en que siempre estuvo y de la que, justamente puede enorgullecerse.
La iglesia parroquial, aún siendo grande, se vio totalmente abarrotada de fieles durante el triduo en el que ocupó la sagrada cátedra el R. P. don Luis Martínez de la Torre, de la compañía de Jesús y la procesión, que hubo de suspenderse por el mal tiempo se ha celebrado hoy domingo, presidida por el Excmo. Sr. Ministro de Hacienda, Don Francisco Gómez de Llano, nuestro alcalde honorario y perpetuo quien, con la sencillez que le es peculiar, tuvo ocasión de comprobar las muestras de simpatía y el afecto familiar e íntimo que le profesa este pueblo, a quien él tanto quiere, escuchando, emocionado, los aplausos que le fueron tributados con la más sencilla y sincera espontaneidad y con el mayor cariño.
En resumen: una tradición más que se renueva y un motivo más de regocijo para los católicos, al ver en actos como este, como avanza y se extiende más y más, por el suelo de la Patria, la fe que iluminó la vida y los hechos de nuestros antepasados y que, quiéranlo o no, los pregoneros del materialismo judaico, ha ardido siempre, arde y arderá, por los siglos de los siglos, en el corazón de los españoles.
Villacarrillo, 4 de Mayo de 1.952
domingo, 18 de noviembre de 2007
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