HURRA EL PORVENIR
Camaradas: Yo os ruego encarecidamente que escuchéis con atención, y más que con atención, con fervor, estas últimas líneas de la presente Memoria.
Vuestra cultura, vuestro criterio claro, y vuestro espíritu joven y hacedor, estoy seguro que os hará acceder a este ruego, con lo que daréis gusto a vuestra voluntad.
Ha transcurrido un año mas sin que la Sociedad haya dado señales evidentes de un notable progreso, no por falta de espíritu, sino por causas ajenas a la voluntad de todos. Bien lo sabéis. Pero las circunstancias parece que cambian, y ya se aproxima otra vida distinta.
Tras las grandes revoluciones vienen las grandes calmas; después de las catástrofes y de las desdichas llegan las bienandanzas.
En los horizontes de la vida se vislumbran auroras admirables. La fantástica visión de un mundo nuevo que viene a pasos agigantados, no es ya una fantástica visión, sino una realidad que se avecina.
No habrá fronteras en las naciones de Europa ni en el litoral de los continentes. La única patria de todos los hombres será el progreso y la civilización. La única frontera, el firmamento, y la mayor victoria de la incesante lucha, la vida feliz y amable. Nuestra España, nimbada de antañones laureles, será entonces nuestra patria chica, y sus hijos, como tales, estaremos obligados a honrarla, para que no pueda desmerecer de las demás patrias chicas, sus hermanas. El empuje de la civilización en el mundo entero, ha dado a las juventudes una notable predilección por los deportes, porque ellos son la salud del alma, ya que el hombre que trabaja necesita la distracción y el recreo para descanso de su espíritu; y son también los deportes la salud del cuerpo por las causas físicas que todos conocemos. Dijimos que la mayor victoria en la incesante lucha era la vida feliz y amable sólo se consigue con la salud del cuerpo y salud del alma.
Ya empiezan a cesar las anormalidades que ha prodigado la fatal interrupción de la vida del mundo, y pronto la holgura de todos los hombres nos permitirá creer cosas nuevas.
Nuestra Sociedad no ha dado un paso adelante; pero observad que tampoco ha dado un paso atrás. Se ha mantenido firme en el statu quo en que las circunstancias le han obligado a estar; Pero no importa. La vida es larga, y confía en la fe de sus miembros, en la unión de sus elementos, y sobre todo, en el amor de éstos a la civilización y el progreso, cuyo único ideal y cuya gloriosa victoria son la vida feliz y amable.
Camaradas:
¡Hurra el porvenir! ¡Hurra la vida!
José Montejo Madrid, 31 de diciembre de 1918
domingo, 18 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
UN BUEN ESPAÑOL.
Gracias amigo, ya de estos pocos quedan...
Soy su hijo el que le hizo el blog
Este es el mío
http://destripaterroneshome.blogspot.com/
Andá si eres tu...jajajaja no sabía quien eres hasta abrirBARETA, de todas formas gracias, vete a su poesía hay algunas que te vana gustar
Un abrazo
Publicar un comentario