Vedla aquí....
Preside entre las casuchas de la aldea, como madre de todas; eleva sus toscas paredes y su raído campanario y ofrece protección al que se la demanda, no bajo bélico ardid, como en los viejos castillos, sino bajo el divino manto de generosa protección, en noble paz, sagrada cual la divinidad que representa.
La iglesia de la aldea es el albergue espiritual de todas las almas pueblerinas.
De sus centenarios soportales hace hogar el menesteroso en los azares de su vida.
En la iglesia del lugar convergen las emociones de la gente toda.
A veces, escucha la alegría de los que acuden a librar del pecado original a los infantes; la de los que, ante sus místicos retablos, toman el cuerpo del Salvador y la de los que celebran nupcias ante Dios; y en ocasiones, resuena en el eco de sus bóvedas el fúnebre rumor de los responsos y el doloroso sollozar de huérfanos y viudas.
En el devoto ambiente de su estancia, se arrepienten místicamente las almas pecadoras y gozan del bien espiritual las inmaculadas conciencias.....
Y sus atiplados esquilones, con su romántico sonido, esparcen por los contornos el clamoreo de su toque santo que se adentra en el espíritu de los devotos.
Alguna vez habréis oído las campanas pueblerinas y os habrán producido un escalofrío de emoción. También a mi.
La iglesia de Canillas, me produjo las impresiones que os describo;
Y al oír, cuando se acaba el día, las notas poéticas del ángelus, me descubro con digna sumisión, respetuosamente.
Perdonad que, triste y pobretona, os la presente como interesante rincón de mi Castilla; pero, con la tosquedad de su presencia, la misticidad de su aspecto y el doliente clamor de sus campanas, estas iglesias aldeanas ¡dicen tanto......!
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