LA CRITICA DEL DEPORTE
No obstante las innumerables aseveraciones de los que juzgan de palabra y escrito el problema deportivo, la consagración de las horas de ocio al ejercicio físico, que afirman y de ello están plenamente convencidos, que el deporte, es sencillamente una cuestión de gustos, un “poco mas o menos” que en la balanza de la vida, ejerce la misma influencia que una pluma en el aire, el problema deportivo, mas que un problema de regeneración, es un problema vital.
Díganlo los pueblos modernos, quienes deben al deporte sus glorias y sus empujes en el avance de la civilización y el progreso.
Y esta cuestión, que en España es mas primordial de lo que parece a la simple vista de quienes la juzgan, carece de críticos interesados, que tomen parte activa, y que solo se ocupen de defender los ideales de la visa sana, fundidos todos en el proverbio latino “mens sana in córpore sano” sino que analicen la forma en que los amantes del ejercicio físico, practican los deportes.
Hemos ojeado revistas, hemos leído artículos, hemos releído manuales y folletos y rara vez hemos hallado una crítica fiel, que avance técnicamente en el análisis del deporte.
Artículos encomiásticos de las bellezas y encantos de los deportes; crónicas laudatorias, en alabanza de los vencedores; pero ninguna advertencia encamina a corregir los defectos en la práctica de los diversos ejercicios; ninguna recomendación que tienda a encauzar por el buen curso, al joven adolescente, indolente a veces, que practica el deporte por el solo gusto de practicarlo.
Hemos visto en las carreteras a jóvenes ciclistas, después de desarrollar prodigiosas velocidades, detenerse en una fuente y saciar su sed con verdaderas ansias; en las cumbres guadarrameñas, llegar a culminar la cresta brava, sin descanso, sin el debido reposo al ascender, y arriba, despojarse de las vestiduras y quedarse en mangas de camisa algunos minutos, contemplando el vasto panorama.
Y para testimonio de estas líneas, uno de nuestros mas amigos, cuando tenía dieciséis años, estuvo una tarde de Julio, desde las tres hasta las ocho de la noche, jugando sin tregua al balompié. Escuchamos decir, que, al llegar a su casa, sinapismos, pediluvios de agua hirviendo, y otros remedios eficaces, no eran suficientes para bajar la sangre y evitar la consiguiente congestión.
Estos y otros innumerables casos, son los que dan lugar a que los contra propagandistas, consideren el deporte cuestión de gustos, y hasta halla quien tema al deporte, como a la propia muerte.
Es conveniente, - mas aún – inminentemente necesario, iniciar una labor en este sentido, que sirva para encauzar a los jóvenes deportistas por el moderado curso de sus aficiones sanas, en evitación de males imprevistos.
Para ello nos permitimos hacer desde estas columnas, con toda la modestia que envuelve a nuestro nombre, un llamamiento a la prensa, a esa prensa leal y discreta resueltamente patriótica, que sabe interesarse por todo lo que significa el bien de la humanidad.
El deporte, hemos dicho, es un problema vital, que puede considerarse la firme base de un edificio suntuoso.
El joven adolescente debe practicar el deporte para hallar la robustez de su cuerpo, la firme base en que ha de apoyarse el suntuoso edificio de su alma; porque hay almas grandes que sucumben con todo su esplendor, por la debilidad de su cuerpo sin energías.
Debe practicarse el deporte, pero practicarse bien; es decir, prudentemente, sobriamente; pues tan perjudicial es pecar por defecto, como por exceso.
He aquí la cuestión primordial del cacareado problema de regeneración patria, por medio de la vida sana, cuya solución es sencillísima, exageradamente fácil; pero que necesita irremisiblemente, el amparo del libro, la ayuda de la página suelta, la cooperación del técnico analizador.
Quedamos, pues, en que la corrección de forma, en el ejercicio físico, base de la regeneración, precisa como basamento, a su vez, la critica deportiva.
José Montejo Agosto de 1918
domingo, 18 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario