DEL CAMPAMENTO DE MANDOS DE VILLACARRILLO
“Aquí está España”
He sido invitado cariñosamente invitado por el Frente de Juventudes de Villacarrillo al campamento Local de Mandos de la Sierra de las Villas.
Dos fines me han inclinado a aceptar la invitación. La gratitud, más que por la cortesía, por la voluntad afectuosa con que me ha sido hecha y la curiosidad y afán de conocer en la práctica lo que en días ya lejanos no reflejaba la imaginación creadora y profética de nuestro fundador y que nosotros, los viejos falangistas, veíamos dibujado sobre un horizonte lejano con arreboles de quimera.
Ya estoy aquí, en plena naturaleza, entre pinos y entre rocas, entre riachuelos saltarines y arrulladores como un suspiro de recuerdos, sobre una alfombra de vergeles, dispersos y aislados allá en la lejanía de estas tierras andaluzas y unidos aquí, como si las batallas del Rey Sancho se concentraran y subieran hasta estas cumbres, para elevarse desde ellas al cielo, ofrendando a Dios el presente de un reino y de una pauta.
Aquí estoy, rodeado de cumbres y de recuerdos... y no es un sueño, no; es una realidad que me conmueve el alma con regusto de belleza espiritual.
Es hoy el último día de campamento y debo escribir lo que vi en él, porque entra de lleno en el campo de lo trascendente. Leed, pues, y si sentís el legítimo orgullo de ser español, gozad conmigo contemplando este panorama de juventud, quimera de ayer, esperanza de hoy y gloria de mañana...
Y volvamos al comienzo de la marcha. Tinieblas de amanecer junto al Cuartel de Juventudes de Villacarrillo. Un Jefe que espera y unas sombras que se acercan y forman por escuadras. Cuatro Jefes de Centuria que dan la novedad.
Minutos después un camión que avanza en la sombra con más de medio centenar de muchachos. ¡Otra vez los recuerdos!... ¡Aquellas sombras de amanecer con negruras de crimen!... ¡Aquellos camiones de milicianos de soez continente y voces “tabernarias”! Pero no; estas no son voces sino salmos pletóricos de Patria y de Dios. Nó, no son voces adustas ni grotescas ni impertinentes, sino dulces y espirituales, que comienzan la marcha y saludan al alba con la plegaria y la oración.
Aquellas eran aullidos de la materia y estas son efluvios del alma... Aquellas eran seísmos del averno y estas son arpegios de un arpa celestial...
Y empieza a amanecer y por las fértiles vegas del Guadalquivir se extiende la canción juvenil y gallarda
Prietas las filas
recias,marciales,
nuestras escuadran van...
Y en los cóncavos de la Sierra resuena el eco de las canciones de estas Falanges Juveniles de Franco como si esas rocas enhiestas de este trozo de tierra española uniera su voz a los alientos del caudillo, tratando de comunicar su firmeza a estos corazones españoles.
Ya están en la “Escalera de los Vilchetes” ya no puede seguir el camión adelante porque el carril termina. Descargan la impedimenta, se recuenta y hay mas “celtas” que camaradas. Forman. El Delegado Local, Pepe Coronado, con voz grave y cariñosa a la vez ordena dar un paso al frente a los voluntarios para la sobrecarga. Todos avanzan y ahora hay más camaradas que sobrecarga...
En mi memoria zumban recuerdos del treinta y tres, y en mis oídos resuena la voz de José Antonio como orgullo que complace y conmueve. “Unidad entre los hombres de España”...
Y unidos van montaña arriba lenta y silenciosamente, entre ásperos canchales, en fila interminable y zigzagueante, al aire el pecho, la cara al sol, y el corazón henchido de amores a la Patria que renace...
Ya están en el campamento. Agitación y movimiento por doquier; rivalidad y pugilato en la rapidez para montar las tiendas de campaña, para limpiar las parcelas, para clavar el mástil, Minutos después, cuatro jefes de centuria que dan la novedad; medio centenar de juveniles que forman el cuadro, tres mandos que se acercan al mástil y tres banderas que se elevan flameando al viento en tanto que las notas viriles del “Cara al Sol” nos dicen al final que en España empieza a amanecer.
Si; En España empieza a amanecer. Esta es la aurora de España. En esta juventud tiene puesta su esperanza el Caudillo y todos los españoles de buena voluntad.
Prolijo sería describir todos los detalles del campamento uno de tantos como en todas las provincias de España se están celebrando en estos días estivales. Basta conocer el horario de cada día para comprobar que no se pierde el tiempo. A las siete, diana y aseo; a las siete y media gimnasia; a las ocho izar banderas y explicación de las consignas por el Jefe de día; a las ocho y media premilitar; a las nueve desayuno; a las nueve desayuno; a las nueve y media adorno de parcelas; a las diez revista; a las diez y media clases de historia y de higiene, de Nacional Sindicalismo, de propaganda, de religión; a las doce y media baño; a las dos comida; a las tres reposo; a las cinco deportes; a las siete arriar banderas; a las siete y media oración; a las ocho cena; a las nueve Santo Rosario y fuego de campamento; y a las diez toque de silencio.
No pierden el tiempo. Estos jóvenes que vemos desfilar por las ciudades no van a divertirse como la mayoría de las gentes creen. Van a cumplir un deber de hijos de la Patria y de hijos de Dios. “Mens sana in porpore sano” Alma sana en cuerpo sano. Van a robustecer sus músculos, a ensanchar sus pulmones y jugando, jugando, a aprender la historia de su raza, a saber distinguir el bien del mal, a formarse moralmente, a aprender a vivir, no a su libre albedrío, sin normas ni rutas, sino bajo los auspicios de un ideal supremo. Van a aprender que su Patria tiene una unidad de destino en lo universal...y jugando, ¡jugando! a comprender la verdad de España cuando aquellos caballeros de la espada y la Cruz recorrían rutas imperiales de las cinco partes del mundo derramando semillas de evangelio.
El último día de campamento ha sido el más solemne de todos.
La consigna “antes morir que manchar tu sangre” a cargo de un viejo camarada de la Falange de Madrid, discípulo directo de José Antonio con surcos en su rostro y nieve en su cabeza, emoción en la palabra y lágrimas en los ojos.
Todos los días tuvo que arriar bandera el camarada más joven porque fueron muchos los camaradas ejemplares dignos de mención en la orden del día.
La clausura a cargo del Jefe de campamento y Delegado Local, Pepe Coronado culminó con una elocución vibrante y fervorosa pletórica de amor a Dios y a la Patria que hizo llorar a los juveniles y a los que no éramos juveniles.
Luego el seminarista D. Gabriel Párraga que asistió como asesor de religión, pronunció unas palabras elocuentísimas y sentidas llenas de poesía y de fe, para decir un adiós a las montañas y a sus habitantes. Acá y allá, entre la concurrencia extraña de gentes de la sierra, se veían pañuelos enjugando los ojos de viejos serreños que en estos recónditos lugares aún conservan su amor a lo divino; que no tienen capillas ni sacerdotes, pero que contemplan y adoran a Dios en este hermoso templo de la Naturaleza.
En el silencio del atardecer las voces juveniles repiten la oración “Señor y Dios nuestro, José Antonio esté contigo, nosotros queremos lograr aquí, la España difícil y erecta que él ambicionó, Nos guía el caudillo. Señor, protege su vida y alienta nuestros esfuerzos para que podamos cumplir esta consigna suprema.
Por el imperio hacia Ti”. Rompen el silencio las voces de ritual ¡Caídos por Dios y por España! ¡¡Presentes!! y entre luces de crepúsculo el cornetín lanza las notas lentas y conmovedoras de la oración...
Más tarde en la hoguera del fuego de campamento ardía la corona elevándose las llamas poéticamente al cielo mientras el viento llevaba hacia el Este, la canción de juventud, de Patria y amor...
Prietas las filas
recias, marciales,
nuestras escuadras van...
Así empieza la nueva aurora de España. Lo que no aprendieron los hombres del liberalismo lo aprenden estas juventudes, cara al porvenir, empapando sus espíritus de Patria y de Dios, para poder decir otra vez al mundo ¡Aquí está España!
¡Flor de juventud! ¡Centinelas avanzados de un porvenir floreciente y próspero! ¡Aurora de un mañana que se acerca con brisas de alientos inmortales y arreboles de gentes gloriosas!.
Más allá de las fronteras, los hombres se debaten por contener materialismos que vienen del este. Más acá de los Pirineos ( ¡Porque aún hay Pirineos! ) esta juventud lozana vierte semilla de amor sobre campos de historia, para recoger frutos de Imperio
Aquí está España Campamento del Chorro, Agosto de 1.951
domingo, 18 de noviembre de 2007
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