domingo, 18 de noviembre de 2007

“ MONOS Y CHURROS “
De cómo se hace una España grande

No se si por los años, o por los desengaños, o por mi comportamiento que va corriendo pareja con mi edad, voy sintiendo una marcada inclinación al retraimiento y parece como si ya no tuviera de ocurrir acontecimiento que despertara con su aldabonazo la dormida sensibilidad de mi corazón; pero... he aquí que, cuando más tranquilo estaba aletargado en este que pudiéramos llamar exilio voluntario tras la frontera de mi inconsciente, surge en este rincón de mi Patria el acontecimiento capaz de despertar con su aldabonazo mi dormida sensibilidad. Y son unos sencillos y prosaicos churros y unos proletarios monos, aunque incipientes, activos, los que en bella y alegre armonía me hacen volver a las andadas impulsando a mi pluma a describir unas escenas que constituyen un acontecimiento algo más importante y sublime que el de una simple y material degustación.

Es el día 31 de Enero, festividad de San Juan Bosco. El recinto del Taller Escuela de Formación Profesional “José Antonio” trema de júbilo. Un júbilo tan infernal como infantil. Los “Caballeros Alumnos” de esta escuela celebran con legítima alegría la fiesta de su Santo Patrón.

El tronar de los cohetes, los acordes de la música, y los vivas atiplados de la juventud fervorosa y alegre nos comunican el comienzo de la fiesta. Las puertas de la Escuela se abren de par en par y aparecen en unas pequeñas andas, en brazos de los chavales, la imagen de San Juan Bosco. El símbolo de un alma grande en volandas sobre unas almas chicas. Hermoso contraste que confirma una vez más el rango de la tradición cristiana de nuestra patria. En el Templo, la Misa, la bendición de la pequeña imagen y coronada la espiritualidad de la fiesta con la comunión general, el retorno a la Escuela; al lugar de promisión donde estos pequeños han de hacerse grandes. Oración y trabajo, base fundamental de la grandeza de los pueblos.

Ya están en la Escuela. A la puerta, hay, aparcado, un coche oficial que ostenta un banderín con un águila imperial y tres yugos dorados. En el balcón principal flamea alegre y orgullosa la enseña nacional y los restantes balcones cubren sus barandas con paños de idéntico símbolo. La curiosidad nos empuja al interior. En el patio central, amparada tras un baluarte improvisado con bancos de carpintero hay una excelente hornilla que no cesa de producir churros. A su alrededor, los futuros “Capitanes” de ese ejército de la paz que es la industria nacional, alegres y bulliciosos, no cesan de consumirlos, tanto que su “Copioso yantar no se da punto de reposo” Aquí un grupo de visitantes que charla; allá otro de profesores que comenta. Sigo extendiendo mi mirada precavida de impertérrito observador y mi cámara comete la indiscreción de captar la escena. Esta si que me ha dado el aldabonazo sonoro que despertó mi dormida sensibilidad. Mezclados chicos y grandes en intimidad familiar y con una sana e inoculable alegría que reflejan sus rostros, rodeados de estos simpáticos rapaces, cachorrillos de Iberia con caras de diablillos, las autoridades y jerarquías provinciales y locales. El Excmo. Señor Gobernador Civil nuestro jefe provincial, camarada Arche Hermosa; y el camarada César Gallo, Sub-jefe provincial del Movimiento y delegado provincial de Sindicatos; el camarada Ramón Poblaciones, diputado provincial, concejal del ayuntamiento y Director de las Escuelas de la Sagrada Familia; el alcalde, don Juan Barberán; el prior y Arcipreste don Cristóbal Moreno Magaña; el juez de instrucción don Ildefonso Zafra; el juez comarcal, don Leopoldo Rubiales; el camarada José de la Torre Cobos, jefe local y el simpático don Pascual Navarrete, admirable productor ejemplar, director del Taller-escuela, pletórico de satisfacción. Hermosa escena esta. Visita oficial sin protocolos llena de amor paternal de la España que es la España que será.

Más tarde en el salón de actos el director expuso lo que es y lo que significa para la grandeza de España esta Escuela de Formación que en su forma orgánica sigue los dictados del Caudillo y en su manera pedagógica las normas de San Juan Bosco, basadas en las leyes del amor logrando que vean los alumnos en la escuela la prolongación de su propio hogar.

El Excmo. Señor Gobernador Civil hizo resaltar el interés que su excelencia el Jefe del Estado tiene por las Escuelas de Formación Profesional y el importante papel que desempeñan para el futuro de una industria nacional floreciente y próspera alentando con sus palabras a los muchachos para que sigan con el mayor entusiasmo el camino emprendido en el que no les faltará nunca el apoyo oficial. Seguidamente se repartieron las cartillas de ahorro en las que van acumulándose los premios en metálico para que al terminar sus aprendizajes tengan un pequeño capital suficiente para adquirir herramientas y útiles de trabajo.

terminado el acto las autoridades visitaron detenidamente todos los talleres de las distintas especialidades (albañilería, mecánica de precisión, herrajería, carpintería, ebanistería, talla, electricidad y arte) a la exposición de trabajos realizados por los alumnos en la que figuraban obras de verdadero mérito que llamaron poderosamente la atención.

Luego, vuelta al patio central, corrillos heterogéneos de chicos y grandes; autoridades, profesores, visitantes, alumnos; sobre todo alumnos; monos y churros por todas partes; monos... símbolo de laboriosidad, de modestia, de honradez; churros... vida y alegría y presidiendo esta hermosa escena de amor la imagen de San Juan Bosco amparando con su Santo brazo a un pequeño aprendiz. Esta Escuela no es una escuela; es un centro de recreo con juegos de verdades que triunfan.

Los viejos soldados del imperio alumbraron las gestas más gloriosas de la historia universal con severa austeridad y alegre sencillez, con amor y con fe; siempre al amparo de Dios y al servicio de la Patria y así estos cachorros de Ibaria, con caras de diablillos, jugando a lo que van a ser, están haciendo, tal vez sin darse cuenta, una España grande. Monos y churros... ¡Que nobles y que sublimes me parecéis!

Villacarrillo, febrero de 1.953

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